Las relaciones económicas entre Estados Unidos y la Unión Europea atraviesan una fase cada vez más delicada. La administración Trump ha iniciado una política comercial proteccionista, imponiendo aranceles al acero y al aluminio y amenazando con nuevas medidas sobre automóviles y productos europeos. En los últimos meses, este enfoque parece resurgir en el debate político estadounidense, alimentando las tensiones y la incertidumbre en el comercio transatlántico.

Foto de la XII Conferencia Italia-América Latina y el Caribe
Ante este escenario, Europa busca diversificar sus socios comerciales, con especial atención a América Latina, con una población de 650 millones de personas.
Acuerdos como el entre la UE y el Mercosur, que se viene gestando desde hace años, vuelven a estar en el centro del debate, ya que existe una creciente conciencia de que la estabilidad económica del continente también depende de la capacidad de construir un sistema multilateral abierto y menos dependiente de los vaivenes políticos de Washington.
Es en este panorama global que se enmarca la XII Conferencia Italia-América Latina y el Caribe. Este evento, ahora parte central de la agenda birregional, es organizado cada dos años por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional (MAECI) en colaboración con la Organización Internacional Italo-Latinoamericana (IILA). La conferencia tuvo lugar en Roma el 9 de octubre de 2025.
Una conferencia estratégica para el libre comercio
La edición de este año se inauguró con las palabras del viceprimer ministro y ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, y un mensaje institucional del presidente de la República, Sergio Mattarella. Asistieron a la conferencia personalidades internacionales de alto nivel, entre ellas el secretario de la Santa Sede para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales, monseñor Paul Richard Gallagher, y numerosos ministros y viceministros de Asuntos Exteriores de países de América Latina y el Caribe.
Esta amplia participación demuestra el creciente interés del bloque latinoamericano en fortalecer su relación con Europa y, en particular, con Italia.
Las tres sesiones temáticas: economía, energía y diplomacia jurídica
La conferencia se dividió en tres sesiones principales, cada una vinculada a temas estratégicos para el futuro de las relaciones birregionales:
Asociación Económica para el Crecimiento y el Libre Comercio
Presidida por el Ministro Tajani y el Canciller peruano, Elmer José Schialer Salcedo, la sesión exploró las perspectivas de un nuevo eje económico euro-latinoamericano. En un contexto de tensiones comerciales con Estados Unidos, América Latina representa un mercado dinámico y complementario para la UE, con oportunidades en los sectores agrícola, industrial y tecnológico.
Cooperación Energética
Liderada por el Ministro de Medio Ambiente y Seguridad Energética, Gilberto Pichetto Fratin, esta sesión se centró en los desafíos energéticos globales, desde la transición verde hasta el desarrollo de energías renovables. América Latina, rica en recursos y en rápida transformación energética, se consolida como un socio ideal para Europa en las estrategias de descarbonización.
Diplomacia Jurídica
Durante un almuerzo de trabajo presidido por el Ministro de Justicia, Carlo Nordio, se reafirmó el compromiso de Italia con el fortalecimiento de la cooperación judicial internacional. El objetivo es combatir la delincuencia organizada y el tráfico ilícito, así como promover estándares comunes de protección de los derechos humanos.
Un Nuevo Equilibrio Global
Estas iniciativas, en conjunto, transmiten un claro mensaje político: Europa pretende preservar un orden económico basado en el libre comercio y la cooperación multilateral, respondiendo así al riesgo de fragmentación de los mercados globales.
Mientras Estados Unidos, bajo la presión de la retórica neoproteccionista, oscila entre la apertura y el cierre hacia Europa, el diálogo con América Latina ofrece al Viejo Continente una oportunidad concreta para ampliar su espacio económico, fortaleciendo al mismo tiempo la estabilidad política y la competitividad industrial.
La XII Conferencia Italia-América Latina y el Caribe representa, por lo tanto, no solo un evento diplomático, sino un elemento estratégico de una reorganización geopolítica más amplia. Una reorganización en la que Italia, gracias a su papel como puente cultural y político entre ambas orillas del Atlántico, puede desempeñar un papel decisivo.
