En 2025, Perú logró la repatriación de 1.035 bienes históricos de enorme valor cultural, según el informe oficial de la Dirección de Patrimonio Cultural del Ministerio de Relaciones Exteriores. Se trata de piezas arqueológicas, bibliográficas, documentales, histórico-artísticas y numismáticas que habían salido del país en distintos periodos y contextos.

El documento destaca que el 94,35 % de los bienes regresó mediante restituciones voluntarias realizadas por particulares e instituciones extranjeras. Otro 4,9 % fue recuperado a través de incautaciones, mientras que el 0,75 % fue identificado en subastas y ventas.

El libro “El sol y el año feliz del Perú”, escrito por Pedro Rodríguez Guillén en 1735, ha sido recientemente declarado Patrimonio cultural de la nación
Entre los objetos más relevantes figuran una máscara, ornamentos y herramientas de metal pertenecientes a culturas prehispánicas de la costa norte del Perú, como Moche (200 a. C.–600 d. C.), Lambayeque y Chimú, desarrolladas entre los años 1000 y 1470 d. C. También sobresale un altar barroco procedente de Cusco, tallado en cedro en el siglo XVII por monjes dominicos, que fue devuelto por una familia de coleccionistas en Suecia. A ello se suma un volumen impreso en 1735, El Sol y Año Feliz del Perú, de Pedro Rodríguez Guillén, recuperado por las autoridades argentinas y entregado al Estado peruano.

El informe ministerial subraya que la mayor parte de las entregas espontáneas fue posible gracias a acuerdos coordinados por embajadas y consulados, así como a campañas de sensibilización realizadas junto con las misiones diplomáticas peruanas en el exterior. Estas acciones enfatizaron el grave daño que el tráfico ilícito de bienes culturales causa a la identidad y a la historia del país.
Los bienes repatriados proceden de once países: Estados Unidos, Austria, Argentina, Alemania, Canadá, Suiza, Suecia, Chile, Bélgica, Brasil y Colombia. Entre las instituciones que participaron en las devoluciones se encuentran museos y universidades de reconocido prestigio, lo que refleja un creciente compromiso internacional con la protección y restitución del patrimonio cultural peruano.
